SUSTRATO

SOMOS

Somos un grupo de mujeres jornaleras que vivimos y trabajamos en diferentes pueblos de la provincia de Huelva, Andalucía.

Ante el total abandono que sufrimos por parte de los agentes que deberían velar por nuestros derechos, ante la insostenible situación a la que nos enfrentamos en los tajos y ante las durísimas condiciones de vida a las que nos somete nuestro sector, nos organizamos para crear Jornaleras de Huelva en Lucha.

Trabajamos unidas desde los feminismos, el ecologismo y el antirracismo, decididas a terminar con décadas de precariedad y opresión.

NUESTRA LUCHA

Nuestro trabajo consiste en velar por los intereses y los derechos de toda la clase jornalera, desde las bases, y atender las diferentes problemáticas que se dan en el sector agrícola onubense.

Gracias al trabajo de denuncia pública que llevamos a cabo en nuestro día a día desde 2018, hemos conseguido poner el foco en la realidad que vive la clase jornalera en Huelva, nuestra provincia.

Ahora luchamos para que los principales sindicatos firmantes del Convenio Colectivo de trabajadores del campo de Huelva, por el que nos regimos, lleven nuestras reivindicaciones a la mesa de la nueva negociación que se celebrará este año 2021 y estas se vean plasmadas en papel. Pero no solo queremos derechos sobre el papel y mejorar uno de los peores convenios de España, sino que también luchamos para garantizar su cumplimiento. Esto únicamente se consigue estando a pie de tajo, informando a las trabajadoras y los trabajadores sobre sus derechos, proporcionando asesoría jurídica y creando campañas de concienciación. De ahí la importancia de generar una base sindical sólida que posibilite que sean las propias personas trabajadoras quienes puedan defender sus derechos en los tajos.
Todo esto implica llevar a cabo también una labor de incidencia política que derive en una legislación a nuestro favor y ponga las manos jornaleras de una vez en el centro. Necesitamos una reforma agraria real y una modificación de la ley de extranjería que regularice a quienes sostienen la producción alimentaria, para lograr una mejora en las condiciones sociolaborales de toda la clase jornalera. Esto solo pueden hacerlo quienes gobiernan.
Las personas jornaleras andaluzas que viven en los pueblos cada vez tienen un acceso más difícil a los puestos de trabajo en el campo. En numerosas ocasiones los patrones prefieren contratar a personas migrantes sin papeles, a quienes pueden explotar más fácilmente debido a la falta de derechos derivada de su situación administrativa. Estas personas se enfrentan a unas condiciones de vida indignas y muchas de ellas malviven en asentamientos chabolistas sin servicios básicos como luz o agua.
En Andalucía cada vez es más difícil acceder a las precarias prestaciones habilitadas para cuando no tenemos trabajo. Para acceder al subsidio agrario, el paro que cobramos las jornaleras y los jornaleros en nuestros periodos de inactividad laboral, hace falta pagar el sello agrario y haber trabajado al menos 35 jornadas (también llamadas peonadas) durante el año. Ambas cuestiones complican enormemente el cobro de la prestación en la práctica:
Por una parte, el sello agrario ha aumentado un 30% tras la última subida del SMI. Cada jornalera o jornalero debe pagar su cotización a la Seguridad Social durante el periodo de inactividad; a esta cantidad solemos referirnos como «sello». Pagar 127 euros al mes durante todo un año para poder cobrar 430 euros de renta agraria durante 6 meses se ha convertido en una odisea, por lo que muchas personas se ven obligadas a dar de baja el sello.
Por otra parte, el régimen especial agrario permite tener de alta en la Seguridad Social a una persona sin cotizar la peonada. Esto provoca que no siempre se apunten las jornadas reales de trabajo, lo que complica llegar al mínimo de 35 peonadas necesarias para solicitar la prestación.
En conclusión, este modelo productivo, a la vez que empobrece a las personas autóctonas, abocando a la gente de los pueblos a la emigración, fomenta unos flujos migratorios precarizados que se ven en la necesidad de aceptar unas condiciones de trabajo carentes de derechos.

COMPAÑERAS DE FAENA

Somos conscientes de que las circunstancias que se dan en nuestro sector y en nuestra provincia se repiten a nivel global. Las consecuencias de un modelo que únicamente tiene en el horizonte el crecimiento económico, nos unen a las situaciones que sufren otros colectivos como las trabajadoras domésticas, las prostitutas, las Kellys y tantas otras compañeras que también sufren la feminización de la precariedad. Por eso tejemos redes, alianzas, colaboración y cariño desde una perspectiva de clase, antirracista, feminista, anticapitalista y ecologista, que contribuyan a un cambio radical que se traduzca en un mundo más justo para todas las personas.

TRANSPARENCIA

…ay como el agua…

Nosotras somos transparentes y por eso aquí iremos compartiendo nuestra memoria de actividades, nuestros recursos y el uso que hacemos de los mismos.