Temporeras de Huelva: el duro balance de la campaña 2026

Las temporeras de Huelva cierran la campaña de frutos rojos 2025/2026 con un balance marcado por la pérdida de jornales, el retraso de las contrataciones en origen y unas vulneraciones laborales que se repiten temporada tras temporada. Una asesoría laboral especializada en el campo onubense atendió a 131 personas durante la campaña, y sus datos dibujan un mapa preciso de los problemas que sufren quienes recogen la fresa, el arándano y la frambuesa que se vende en toda Europa.

En este artículo repasamos las cifras de las temporeras de Huelva atendidas, los incumplimientos más frecuentes de la Orden GECCO, las denuncias ante la Inspección de Trabajo y los avances jurídicos que, por primera vez, permiten reclamar un despido desde el país de origen.

Una campaña de frutos rojos condicionada por el tren de borrascas

La campaña de 2026 quedó marcada desde el principio por el clima. El llamado tren de borrascas que golpeó la provincia en enero frenó la recolección durante buena parte del mes y provocó una pérdida masiva de jornales.

En el campo, esa pérdida tiene una consecuencia directa: el principio de «día trabajado, día cobrado». Los días que no se trabaja no se cobran, ya sea por lluvia, por problemas del cultivo o por decisión de la empresa. El contrato fijo discontinuo no ha eliminado esta lógica del Régimen Agrario, que mantiene a las personas jornaleras desprotegidas frente a cualquier imprevisto.

Para muchas familias de los pueblos de la provincia, la campaña de frutos rojos es el principal ingreso del año. Perder enero y parte de febrero supone empezar el año con un agujero económico difícil de cerrar.

El impacto en las trabajadoras contratadas en origen

Las temporeras de Huelva contratadas en origen también pagaron el retraso. Algunas llegaron en abril, cuando lo habitual es incorporarse entre enero y febrero. Para ellas, la campaña es igualmente su única fuente de ingresos anual.

A la pérdida económica se sumó la incertidumbre. Entre enero y abril, numerosas temporeras de Huelva que esperaban en Marruecos llamaron para saber por qué no se las convocaba. No sabían si era por las lluvias, si las habían despedido o si habían quedado fuera del sistema de contratación sin explicación.

La Orden GECCO obliga, en su artículo 2.6, a que las ofertas de empleo describan con precisión el lugar y tipo de contrato, la duración, la remuneración, el horario, la fecha de inicio y la fecha prevista de finalización. Esa información debe traducirse a un idioma que la trabajadora comprenda. En la práctica, no llega con la claridad que exige la norma.

La brecha entre la agroindustria y las temporeras de Huelva

El contraste entre empresas y plantillas es uno de los datos más llamativos de la temporada. Pese a las borrascas, el sector exportó frutos rojos por valor de 1.255 millones de euros. Son 49 millones menos que el año anterior, lo que supone una caída del 3,3 %. Además, las empresas cuentan con ayudas de la PAC, seguros agrarios y apoyos públicos ante las adversidades climáticas.

La protección para las temporeras de Huelva y el resto de personas jornaleras ha sido mucho más limitada. La principal medida fue rebajar de 35 a 5 las peonadas exigidas para acceder al subsidio agrario, una prestación que ronda los 500 euros mensuales durante seis meses.

IndicadorAgroindustriaPersonas jornaleras
Ingresos de la campaña1.255 millones en exportacionesJornales perdidos por las lluvias
Variación-3,3 % (-49 millones)Sin compensación salarial
Mecanismos de apoyoPAC, seguros agrarios, ayudas públicasSubsidio de unos 500 €/mes

Radiografía de las temporeras de Huelva atendidas en 2026

Perfil: una campaña con rostro de mujer

De las 131 personas atendidas, 104 son mujeres, 24 son hombres y 3 prefirieron no dar sus datos para mantener el anonimato. Ese último dato es relevante, porque el miedo a las represalias sigue siendo una barrera real para denunciar. El perfil más frecuente entre las temporeras de Huelva atendidas es el de una mujer migrante, y buena parte de ellas vive en la finca donde trabaja.

SexoPersonasPorcentaje
Mujeres10479,39 %
Hombres2418,32 %
Sin datos (anonimato)32,29 %
Total131100 %

País de origen

Marruecos concentra la mayoría de los casos, seguido de España y África subsahariana.

País o región de origenPersonas
Marruecos77
España30
África subsahariana11
América Latina7
Europa del Este2
Desconocido4

Lugar de residencia

Cerca de la mitad de las personas atendidas (57 de 131) vive en las propias fincas donde trabaja. Eso convierte el alojamiento en un elemento clave de dependencia respecto a la empresa.

Lugar de residenciaPersonas
Fincas de la empresa (contratación en origen)57
Provincia de Huelva48
Marruecos (inscritas en GECCO y no llamadas)15
Provincia de Sevilla2
Albacete, Granada, Jaén y Valencia1 cada una

De las 57 personas que residen en las fincas, 44 proceden de Marruecos, 9 de África subsahariana y 4 de América Latina. Las 15 trabajadoras que permanecieron en Marruecos estaban inscritas en el sistema GECCO y no recibieron el llamamiento.

Qué consultan las temporeras de Huelva: los derechos laborales, en el centro

Las consultas se agrupan en tres grandes bloques. Más de la mitad tienen que ver directamente con la vulneración de derechos laborales.

Tipo de consultaPersonasPorcentaje
Derechos laborales7355,73 %
Solicitud de información básica3022,90 %
Derivación a otras entidades2821,37 %

Las solicitudes de información incluyen dudas sobre el salario mínimo interprofesional y el convenio colectivo. También preguntan por el pago de horas extraordinarias y kilometraje, los turnos, el tiempo para comer, los contratos, las nóminas y las listas de productividad.

Detrás de muchas consultas que parecen simples peticiones de información aparecen incumplimientos que finalmente no se denuncian. La precariedad, la distancia, el idioma, el entorno rural y la condición de mujer migrante hacen que reclamar resulte, en muchos casos, casi imposible.

Las vulneraciones de derechos laborales más frecuentes

Una misma persona puede presentar varios problemas a la vez, por lo que la suma de las categorías supera las 73 personas de este bloque.

VulneraciónPersonas
Abusos de poder, presiones por productividad, castigos y amenazas49
Despidos35
Incumplimientos del contrato (categoría, antigüedad, cambios de actividad)27
Incumplimientos de las condiciones GECCO23
Incumplimientos del convenio (kilometraje, horas extra, descansos)19
Incumplimiento del SMI e impago de salarios19
Incumplimientos en la atención sanitaria12
Incumplimientos de requisitos de vivienda10
Incapacidad temporal, prestaciones y Seguridad Social8
Prevención de riesgos laborales5
Incumplimientos durante el embarazo2

Abusos de poder y castigos de empleo y sueldo

Los abusos de poder son el problema más repetido entre las temporeras de Huelva. El castigo de empleo y sueldo por recoger menos kilos que el resto del equipo funciona como una herramienta disciplinaria. Vacía de contenido la protección del contrato fijo discontinuo: la empresa no despide, pero suspende la actividad y el salario de forma arbitraria.

Orden GECCO: las garantías que no se cumplen

La contratación en origen se regula cada año mediante la Orden GECCO. Su artículo 4 recoge las garantías para las personas trabajadoras, entre ellas la obligación de informarles de sus derechos en materia de asistencia sanitaria, baja médica y prestaciones. Los casos documentados entre las temporeras de Huelva contratadas en origen muestran que esa información no se facilita de forma sistemática.

Salud y bajas médicas

Cuando una trabajadora enferma un par de días, en varios casos la empresa no le facilita el acceso a la asistencia médica y la castiga sin empleo y sueldo. Sin atención médica no hay baja. Sin baja no hay acceso a las prestaciones de la Seguridad Social, aunque la trabajadora cotice por ellas. Si la situación se prolonga, aumenta la presión para que regrese a su país. La mayoría de estos casos afecta a mujeres marroquíes.

Embarazo y expulsión del sistema

Las temporeras de Huelva embarazadas y las que enferman están siendo excluidas directamente del sistema de contratación en origen, lo que implica que no serán llamadas en la siguiente campaña. Los intentos de revertir estas exclusiones ante la patronal y la Subdelegación del Gobierno no han dado resultado. Se trata de una discriminación que deja a estas mujeres en una situación de especial vulnerabilidad.

Retornos por fuerza mayor y la etiqueta de «fugadas»

A veces una de las temporeras de Huelva procedentes de Marruecos debe volver a su país por la enfermedad grave o el fallecimiento de un familiar. En esos casos no existe un procedimiento claro que le explique cómo hacerlo sin perder sus derechos. Muchas creen que basta con avisar a la empresa y a la ANAPEC, el organismo de referencia en Marruecos. Nadie les informa de que deben confirmar el retorno ante un consulado español. El resultado es que el sistema las cataloga como «fugadas» y las expulsa de futuras campañas.

Derivaciones y regularización extraordinaria

Durante la campaña se derivaron 28 casos a otras entidades especializadas. Eran denuncias de trabajadores de otros sectores o provincias, asuntos de extranjería y casos de índole penal. Este año destacaron las consultas sobre la regularización extraordinaria, que se canalizaron hacia organizaciones colaboradoras del proceso en Huelva.

Denuncias ante la Inspección de Trabajo de Huelva

En la campaña se registraron 16 denuncias ante la Inspección Provincial de Trabajo y Seguridad Social de Huelva. Varias actuaciones inspectoras han reconocido por escrito los incumplimientos que sufren las temporeras de Huelva:

  • Vivienda: acta de infracción a una empresa por no poner a disposición de su plantilla alojamientos con las condiciones mínimas de seguridad y salud.
  • Prevención de riesgos laborales: informe por incumplimiento ante la falta de gestión preventiva en seguridad y salud laboral.
  • Escalafón por antigüedad: la Inspección comprobó que una empresa no había elaborado el escalafón de personas fijas discontinuas que exige el artículo 6 del convenio colectivo. Ese escalafón debe exponerse en un lugar visible del centro de trabajo.
  • Contratación en origen: propuesta de acta de infracción por incumplimiento del convenio colectivo en el caso de una trabajadora embarazada excluida del sistema. Sus registros de actividad no constaban en las bases de datos de la Seguridad Social.

Litigación transnacional: reclamar desde Marruecos ya es posible

El avance jurídico más relevante para las temporeras de Huelva es la consolidación de las demandas transnacionales. Hasta ahora, cuando una trabajadora regresaba a su país al terminar la temporada, denunciar un abuso ante los tribunales españoles era prácticamente imposible. Las barreras de idioma, distancia y burocracia contribuían a la impunidad.

La primera demanda transnacional por despido de una trabajadora del contingente GECCO que se encontraba en Marruecos rompió esa barrera. Los dos casos resueltos hasta la fecha han terminado con el reconocimiento de la improcedencia del despido:

  1. Readmisión tras conciliación: la trabajadora fue readmitida en el acto de conciliación ante el CMAC, sin llegar a juicio. Después recibió el llamamiento y ha trabajado esta campaña.
  2. Acuerdo indemnizatorio: la empresa reconoció el despido improcedente e indemnizó a la trabajadora en un acuerdo alcanzado el mismo día del juicio, antes de entrar en sala.

Esta campaña se han acompañado tres nuevas demandas transnacionales por despido, dos de ellas con juicio señalado para 2027. El mensaje para el resto de temporeras de Huelva es claro: el fin de la campaña no extingue los derechos laborales.

Acción sindical sin pasar por los juzgados

No todos los logros requieren un procedimiento judicial. La mediación directa con las empresas ha permitido resolver varios conflictos que afectaban a temporeras de Huelva:

  • Despidos por enfermedad paralizados: se frenó el despido de una trabajadora que había pasado meses hospitalizada. También se logró la readmisión de otras dos que sufrían castigos y amenazas por estar enfermas.
  • Respeto de la jornada en almacenes: el artículo 36 del Convenio Colectivo del Campo de Huelva permite jornadas flexibles de entre 3 y 9 horas de trabajo efectivo. Esa regulación facilita horas extra no reconocidas en plena campaña. En uno de los grandes almacenes de la provincia se consiguió que se respetara la jornada durante toda la temporada.
  • Llamamiento de cinco trabajadoras fijas discontinuas: una empresa de fresa y frutos rojos había excluido del llamamiento a cinco trabajadoras, en lo que apuntaba a una represalia por reclamar sus derechos. Finalmente fueron convocadas respetando su antigüedad y el orden del escalafón.

Debida diligencia: la cadena de suministro como palanca de cambio

Uno de los casos más significativos de la campaña se resolvió fuera de España. Los abusos en una empresa se denunciaron ante un supermercado europeo que compraba su fruta, y la cadena encargó una auditoría propia. Sus conclusiones se sumaron a las actas de la Inspección de Trabajo que confirmaban viviendas insalubres e infracciones graves. Con todo ello, el supermercado rompió la relación comercial con la empresa.

Este caso muestra el peso que empiezan a tener los compradores europeos en la defensa de las temporeras de Huelva. La Directiva (UE) 2024/1760 sobre diligencia debida obliga a las grandes empresas a identificar, prevenir y mitigar los impactos negativos sobre los derechos humanos y el medio ambiente en toda su cadena de suministro.

Conviene precisar el calendario. La Directiva (UE) 2026/470, conocida como Ómnibus I, retrasó la transposición hasta el 26 de julio de 2028 y la aplicación de las obligaciones hasta el 26 de julio de 2029. También elevó el umbral a empresas con más de 5.000 empleados y 1.500 millones de euros de facturación. España aún no la ha incorporado a su ordenamiento. Aun así, las grandes cadenas de distribución ya están adaptando sus auditorías. Por eso la presión sobre la cadena de suministro ya es una herramienta eficaz hoy, y no solo a partir de 2029.

Reformas pendientes para las temporeras de Huelva

El balance de la campaña apunta a cuatro reformas estructurales:

  1. Reforma del Régimen Agrario: acabar con el «día trabajado, día cobrado» y garantizar estabilidad salarial ante contingencias climáticas.
  2. Fiscalización de la Orden GECCO: inspecciones y auditorías públicas de alojamientos y del acceso a la salud desde el inicio de la campaña.
  3. Protocolos de retorno digno: eliminar la categoría de «fugada» y crear un procedimiento ágil para retornos por fuerza mayor que garantice el llamamiento futuro.
  4. Vivienda digna: que el alojamiento deje de ser un instrumento de control en manos de la empresa.

Preguntas frecuentes sobre las temporeras de Huelva

¿Cuántas personas atendió la asesoría laboral en la campaña 2025/2026?

Se atendió a 131 personas: 104 mujeres, 24 hombres y 3 que prefirieron mantener el anonimato. Marruecos fue el principal país de origen, con 77 personas.

¿Qué es la Orden GECCO?

Es la norma que regula cada año la gestión colectiva de contrataciones en origen. Mediante este sistema, trabajadoras de otros países, principalmente de Marruecos, vienen a Huelva para la campaña de frutos rojos con un contrato firmado antes de viajar.

¿Puede una temporera denunciar un despido desde Marruecos?

Sí. Las demandas transnacionales permiten reclamar ante los tribunales españoles aunque la trabajadora haya regresado a su país. Los dos casos resueltos hasta ahora terminaron con readmisión y con indemnización por despido improcedente.

¿Qué significa «día trabajado, día cobrado»?

Es el principio del Régimen Agrario que afecta a las temporeras de Huelva: solo se cobran los días efectivamente trabajados. Si llueve o no hay fruta que recoger, la jornada no se paga, aunque el contrato sea fijo discontinuo.

¿Cuál es el problema más frecuente entre las temporeras de Huelva?

Los abusos de poder, que afectaron a 49 personas. Incluyen presiones por productividad, castigos de empleo y sueldo y amenazas. Les siguen los despidos, con 35 casos.

Conclusión

La campaña 2025/2026 confirma que los problemas de las temporeras de Huelva no son coyunturales. El clima agravó una precariedad que ya existía, y la Orden GECCO sigue sin garantizar en la práctica los derechos que recoge sobre el papel. Al mismo tiempo, la litigación transnacional, las actas de la Inspección de Trabajo y la presión sobre los compradores europeos demuestran que reclamar es posible y que se puede ganar. El reto para las próximas campañas es que esas vías dejen de ser la excepción y se conviertan en la norma para todas las temporeras de Huelva.